XIII. Solo te amo a ti
Morag no perdió más tiempo en explicaciones, ambos eran adultos y responsables de sus actos.
Empujó a Evan contra el suelo y se acomodó sobre su musculoso cuerpo, una mano en su fuerte pecho y otra agarrando su dura erección para dirigirla a su entrada, deseaba tanto este hombre, lo deseaba a morir, así que no se aguantaría más.
Pero una cosa son los deseos y otra la anatomía, por mucho que Evan había hecho su trabajo “oral” humedeciendo y aflojando su interior, Morag llevaba mucho tiempo sin a