XIV. Gracias por llegar a nuestra vida
Morag y Evan, se fueron a dormir esa noche más dulces que la miel.
Decidieron que su nuevo cuarto matrimonial, sería el que tenía Morag, ya que era el más próximo al del bebé y porque Morag no quería estar donde mismo, Alma y Evan habían llevado su vida en pareja.
Evan no era el único celoso, pero haría lo que Morag le dijera, lo de él era dormir al lado de la mujer que amaba y si eso fuera en el viñedo o debajo de un árbol, le importaba bien poco.
Pero como el destino en ocasiones, solo está e