POV: Alma
Cuando cierro la carpeta por tercera vez, sé que ya no estoy leyendo. Solo estoy dando vueltas, esperando que las frases cambien solas.
El cuerpo sigue cansado, pero el calor del celo ahora es fiebre baja, no incendio. Mejor. Quiero que decida mi cabeza, no la tormenta hormonal.
Agarro el celular y abro el chat de Mila.
“Todavía no firmo”, escribo.
No pasa ni medio minuto.
“¿No firmas porque no te convence o porque te da pánico decidir, oh gran reina de la indecisión?”, responde.
Sonrío, a pesar de todo.
“Porque no quiero firmar por rabia. Pero tampoco quiero que la suspensión de Sonata sea lo único que mande ahora”, le digo.
Llega la llamada. Contesto.
—¿Nivel de drama del uno al diez? —pregunta.
—Nueve con potencial de terremoto —respondo.
—Mi rango favorito —dice—. Suelta.
Le resumo: correo, suspensión, propuesta de proyecto propio, contrato provisional, miedo a que “provisional” se vuelva “para siempre” sin avisar.
Mila escucha sin interrumpir.
—Ok —dice al final—. Si no