POV: Alma
Volver a mi departamento no fue volver a casa.
El edificio seguía igual: la conserjería demasiado iluminada, las cámaras discretas en cada esquina, el ascensor viejo que tardaba lo mismo de siempre. La puerta de mi piso estaba donde debía estar. El pasillo olía a limpiador cítrico y a rutina ajena, como si nada importante pudiera ocurrir ahí.
Nada estaba fuera de lugar.
Y, aun así, al cruzar el umbral supe que algo no encajaba.
No fue un ruido ni una niebla extraña. Fue la sensación d