POV: Alma
La reunión no termina con un acuerdo épico ni con una frase brillante. Termina con papeles, correos y promesas que no sé si creer.
Damian dice que “informará al Consejo”. Alex aprieta la mandíbula. Mila guarda la tablet. Umbra marca la hora en la esquina de la pantalla, como si esto fuera solo otro evento más del sistema.
Yo solo quiero salir de ahí.
—Voy a bajar —le digo a Mila.
—Te alcanzo después —responde—. Tengo que subirle un resumen a Umbra.
Asiento y salgo antes de que Alex o Damian intenten detenerme. No tengo energía para despedidas educadas ni para que ninguno quiera “explicarme mejor” lo que acabo de escuchar.
El pasillo está demasiado frío. Aprieto el botón del ascensor. Mientras espero, la cabeza no para:
Rabia, porque casi terminan decidiendo una jaula blanca con mi nombre sin que yo supiera.
Alivio, porque al menos ahora sé que Alex pegó la mesa por mí y no solo por Frederic.
Y algo más incómodo: la sensación de que Damian me miró entera. No como caso, no sol