POV: Damian
Alex no llega a la hora.
No me sorprende. Los alfas que cargan una ciudad en los hombros siempre llegan tarde a las reuniones que no controlan.
Alma se sienta frente a mí con la espalda recta, los hombros tensos, los ojos demasiado despiertos. Mila ocupa la silla a su lado, tablet en mano, como una abogada beta recién formada. Entre las dos, hay un vaso de agua y una distancia que, si quisiera, podría reducir en un paso.
No lo hago. Todavía.
—Umbra ya está grabando —avisa Mila.
—Perfecto —respondo—. Los sistemas con memoria completa cometen menos errores. Las personas, no tanto.
Alma no sonríe.
—Alex dijo que esto era para hablar de “opciones de protección” —dice—. Quiero saber qué significa eso, exactamente.
Me gusta la forma en que va directo al centro. Nada de rodeos. Nada de “disculpe”.
—Significa —empiezo— que el Consejo descubrió tarde algo que yo ya sabía: que no fue buena idea dejar durante años que clínicas, empresas y clanes rediseñaran historias como la tuya sin