Herida. 5
Eleonor se quedó un buen rato más junto a la cama colgante, mirando a su nieta dormir, le acarició el cabello una última vez antes de ponerse de pie. Lilith le ofreció una taza de té caliente antes de despedirse; la mujer la aceptó con una sonrisa cansada, saboreando el silencio, el olor del bosque húmedo y la certeza de que, al menos por ahora, Aileen estaba segura.
Mientras bajaba las escaleras, su mente ya estaba en otra parte, tenía que hablar con Leo, y sabía que el muchacho no pondría obj