Apagada. 2
Aileen dudó, su estómago dijo no, su cabeza dijo no, pero conocía demasiado bien esa expresión derrotada que Rebeca sabía imitar cuando quería conseguir algo.
— Está bien... — dijo finalmente — Vamos, pero rápido. — Rebeca sonrió como si hubiera ganado un premio.
— Gracias, mi amor, tu sí tienes buen corazón. — Aileen no respondió.
Se colocó un poco al frente para guiarla, Rebeca la siguió con pasos tranquilos, casi felices, como si fueran madre e hija en un día normal, pero cada par de segundo