Apagada. 1
Leo ya tenía todo preparado cuando el reloj marcó las cinco y media, no había dormido ni un minuto desde que se acostaron, se levantó sin hacer ruido, bajó a la cocina y armó dos cajas de desayuno: panqueques, fresas, un termo con chocolate caliente para ella y café fuerte para él, metió todo en una mochila y la dejó en la mesa, junto a las llaves y su chaqueta.
Cuando volvió al cuarto, Aileen apenas empezaba a moverse entre las sábanas, su cabello estaba revuelto, su voz ronca de recién despie