Comprensión. 2
Leo la dejó suavemente sobre la encimera de la cocina, sosteniéndola con cuidado mientras sus ojos dorados la estudiaban con intensidad.
— ¿Por qué estás tan tensa, lunita? — preguntó, inclinándose un poco hacia ella.
Aileen desvió la mirada, jugando con los bordes de su vestido.
— Son... niños. — susurró apenas audible.
— ¿Les tienes miedo? — Leo arqueó una ceja, divertido.
Ella negó con la cabeza rápidamente, pero su voz bajó aún más.
— No... les tengo miedo a ellos... te tengo miedo a ti. —