La cosa más bella. 3
Él sonrió con ternura, incapaz de resistir la tentación de rozar su mano, la tomó entre las suyas, sintiendo el calor suave de su piel, y luego la dejó caer despacio sobre las sábanas, se inclinó un poco más, y con un gesto travieso le dio un apretón ligero en el pecho.
— Definitivamente estás dormida. — susurró, con una sonrisa torcida.
Aileen no se movió ni un centímetro, Leo soltó un suspiro y se enderezó, procurando no hacer ruido al levantarse, el suelo crujió levemente bajo sus pies desca