Planes. 1
El lunes amaneció con un cielo perezoso, cubierto por una neblina tenue que filtraba la luz del sol en tonos dorados y fríos. Aileen, acurrucada entre las sábanas, suspiró con fastidio al escuchar el despertador del celular de Leo vibrar sobre la mesita, lo apagó con un manotazo y se giró hacia él, hundiendo el rostro en su pecho.
— Cinco minutos más. — murmuró contra su piel, la voz adormilada.
Leo sonrió, aún medio dormido, y deslizó una mano por su espalda, dibujando líneas suaves.
— Llevas