Bruja de lobos. 4
El lobo jadeaba con fuerza, el pelaje empapado en sangre, y se desplomó al suelo, sintiendo cómo la vida se le escapaba, Aileen se acercó con paso firme, los karambit todavía brillando bajo la luz filtrada del bosque, con precisión y sin titubeos, dio los golpes finales a la criatura deforme: el galgo grotesco cayó decapitado, su cuerpo quedó inmóvil, y un silencio pesado llenó el aire húmedo de la noche.
Guardó sus karambit cuidadosamente después de limpiar el filo en su ropa, respirando hondo