Las verdades. 2
Él intensificó la presión, sus manos acariciando su rostro, su espalda, acercándola más a él, cada movimiento fue medido, apasionado, pero lleno de control.
— Shh... — susurró Masón contra sus labios — Solo nosotros, nada más importa. — Aileen respiraba entrecortadamente, su mente girando entre el miedo, la emoción y un deseo que no sabía cómo contener.
El beso se volvió más profundo, más intenso, mezclando suavidad y urgencia, mientras ambos se perdían en ese momento que, aunque prohibido, los