Carlos
—¿Qué os pasa a los dos?— nos interroga Diego con la mirada.
A mis oídos apenas llegaba un murmullo, se había hecho como un ruido sordo que me impedía prestar atención a nada más que no fuera a la dichosa prueba de embarazo. Miro en dirección a Abigail y después giro muy despacio hacia Diego, estoy segurísimo que debo estar blanco como el papel. Sabía que existía esta posibilidad, pero no estaba preparado para eso.
Y ahí estaba, no se dibujaba una, sino dos líneas. En dos de las pruebas