Mundo ficciónIniciar sesiónAlicia
—Veo que tenías razón, ha aguantado de maravilla —afirma, separando sus labios calientes de los míos.
—¿Quieres seguir poniéndolo a prueba?
—¿A qué te refieres? —pregunta aún con un interrogante en su rostro.
Lo separo de mí y lo tomo por las manos. Salimos corriendo en dirección a donde estaba aparcado el coche de Carlos. Es el aparcamiento propio del restaurante. Abrimos las puertas y entramos como dos locos jadeando por la carrera que nos hemos pegado.
Cuando esa noche me dijo que “lo más dulce que se quería comer esa noche era yo”, me la pasé toda la maldita cena súper excitada y cada cosa que él decía, no sé por qué pero en mi cabeza se mal interpretaba todo y nos imaginaba jadeando entre las sábanas.
Ya dentro del coche y sent







