Mundo ficciónIniciar sesiónCarlos
Es una diosa, una maldita diosa y es toda mía. Ha estado jugando con mi excitación toda la noche. No ha parado, desde los comentarios sutiles, hasta ir a saco como con lo del pie por debajo de la mesa en el restaurante. No pienso perdonarle la noche que me ha dado, me tiene caliente como un mono. Lo que ya me ha rematado ha sido lo que pasó hace un rato en mi coche, y juro por lo más sagrado que de esta noche no pasa, pienso hacerla mía la noche entera.
Mientras llegamos a mi casa nos comemos mutuamente la boca, sin poder evitar deleitarme con sus labios en el ascensor. Nada más cruzar el alfeizar de la puerta de casa, la abro de un manotazo y nada más entrar Alicia se cuelga con sus piernas alrededor de mi cintura, mientras no paramos de besarnos frenética y eróticamente la boca.
Cruzo toda la casa con ella en brazos. Llego a la cama y la lanzo y observo mientra







