Mientras avanzaban hacia el refugio temporal en las afueras de Moscú, Alexei descolgó su móvil. Las llamadas fueron pocas, pero certeras. Antiguos contactos, hombres que solo hablaban con silencios o con balas. Nadie se atrevía a decir demasiado, pero una frase se repetía: el cuervo ha construido una jaula en las ruinas.
—¿Qué significa eso? —preguntó Sofía.
Alexei la miró. No respondió de inmediato. Cerró el móvil y sus dedos tamborilearon sobre el volante con una calma que solo presagiaba tor