La espuma flotaba en la superficie del agua, iluminada tenuemente por la luz cálida de unas velas dispuestas alrededor de la bañera de hidromasaje. El aroma a rosas y sándalo impregnaba el ambiente, mezclándose con la fragancia de la piel de Lilia.
Con dedos pacientes, desató los lazos de su vestido, dejando que la tela resbalara lentamente por su cuerpo hasta caer a sus pies. Un beso leve, como una brisa cálida, se posó en su clavícula. Luego otro, más abajo. Sus labios eran lentos, tortuosamen