Nikolai condujo en silencio por quince minutos hasta que el automóvil se detuvo frente a un imponente edificio de cristal y mármol negro. Lilia entrecerró los ojos al ver el nombre en letras doradas sobre la entrada principal: Imperial Palace.
—¿Un hotel de lujo? —preguntó con escepticismo.
Nikolai le lanzó una mirada ladina antes de bajar del auto y rodearlo para abrir su puerta.
—¿Esperabas algo menos de mí? —replicó con arrogancia, tendiéndole la mano para ayudarla a bajar.
Lilia no la acept