Artem
El peso de Naia en mis brazos durante el trayecto hacia la cabaña era un recordatorio constante de mi propio fracaso.
Cada vez que la camioneta pasaba bajo una luz de la calle y veía el destello de la sangre seca en su mejilla, un rugido de rabia e impotencia me subía por la garganta. Soy Artem Belov. He construido un imperio sobre los cadáveres de mis enemigos, he sobrevivido a traiciones y guerras, pero hoy, la mujer que se ha convertido en mi centro vital tuvo que mancharse las mano