Naia
El invierno en Moscú es implacable, pero hoy el cielo ha decidido darnos una tregua, mostrándose de un azul cristalino que hace que la nieve acumulada en los tejados brille como diamantes triturados. Estoy en mi octavo mes de embarazo y, aunque me siento pesada y mis tobillos protestan ante cualquier caminata larga, hoy hay una energía diferente en la mansión. Artem ha estado actuando de manera misteriosa desde el amanecer. No es la misteriosa frialdad de los negocios de la Bratva, sino un