Artem
El dolor no es algo que yo sienta a menudo. El dolor es para los débiles, para las víctimas. Pero lo que sentí en ese momento, cuando la línea del monitor se volvió plana y el pitido constante llenó la sala, no fue dolor. Fue la aniquilación total de mi existencia. Mi mundo se colapsó en un punto negro y denso donde no había aire, ni luz, ni futuro.
Miré su rostro.
Estaba tan pálido, tan sereno, como una escultura de mármol que alguien había olvidado terminar. Sus manos, que horas antes