La entrada del lugar era imponente, con una iluminación cálida y una decoración elegante. Al llegar, fueron conducidos a una mesa privada con una vista panorámica de la ciudad. La atmósfera era sofisticada pero acogedora, el perfecto escenario para la celebración.
“Bueno, ahora sí podemos respirar” —dijo Helena, dejando caer suavemente su bolso sobre su silla.
Carlos observó el menú con ojos llenos de curiosidad.
“¡Este lugar es increíble! Definitivamente, esta cena será memorable.”
Mientras es