Capítulo 25

– ¡Muy bien, grupo de orangutanes! –Alyssa se sobresaltó ante el repentino apodo que Elián había empleado, aunque funcionó ya que todos hicieron silencio y se giraron a mirarlo–. Es hora de que hablemos.

Estaban dentro de la casa materna de Darío, en Catania. Su esposa e hijo estaban ahí, Mary y Boris Mokery. Mary era una mujer regordeta, de cabello rubio y unos ojos muy grandes y verdes, mientras que el pequeño niño había heredado el cabello café y la piel un poco más bronceada de su padre. Te
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