Alyssa lo miraba desde la cama, donde había tomado su cena. Eros la miraba de vez en cuando, desviando su mirada de los papeles en sus manos y sonriéndole a su esposa.
—Estás diferente —murmuró Eros, lo que hizo que el corazón de Alyssa se acelerara—. Diferente en el buen sentido, no te preocupes de más.
—Yo creo que todos estamos diferentes después de la última misión —Alyssa no planeó ensombrecer la situación, pero el dolor de la muerte de su madre y el asesinato de su padre apenas podía supe