Eros, lleno de sangre, trató de limpiar la mayor cantidad de ella antes de sacar a Alyssa por la puerta de la mansión Russo. Él vio de lejos a Livia llorando, arrodillada en la sala de la destruida casa con su bebé en brazos. Ella profería duros gritos de dolor mientras veía la sangre que manchaba cada rincón del lugar, tratando de buscar el consuelo que podía en el bebé en sus brazos quien también empezaba a llorar.
Alyssa lo vio, pero Eros usó todo su esfuerzo en sacarla de allí lo más pronto