—Hola—la voz de Alyssa salió entrecortada, no sabía por qué su garganta se sentía lastimada y seca—. ¿Dónde estamos?
Eros tomó su mano con firmeza, como si temiera que pudiera desvanecerse de nuevo—. En una clínica que Marlon tiene. Estamos en Catania, a poca distancia del Caruso Mannor. Tuviste una cirugía por lo de tu pierna... te explotó un poco de metralla en el músculo y hubo desgarre, pero nada que no se pueda solucionar con reposo —explicó Eros. Su voz carecía de la firmeza usual en él,