— Jamás sería como tú.
—¡Pero ya lo eres, hija mía! —Exclamó Leo aún desde su asiento—. Y conociste ahora el precio que hay que pagar mientras vas escalando; las personas que debes dejar atrás. Yo lo aprendí y tu madre lo sabía desde antes de casarnos, Alyssa. Ella sabía que tarde o temprano sucedería y lo aceptó. Tu madre murió sabiendo que esto fue siempre lo que quise.
Alyssa estaba negando, Eros veía la decepción plasmada en su rostro. Él deseó acabar con eso en ese preciso momento, pero, l