—Elián, necesito que salgas un momento y te lleves a Lucia. Debo hablar con mi prima —dijo Alyssa, a lo que Livia simplemente frunció su ceño.
—Elián, no te vayas a ningún lado, no tienes que seguir las órdenes de Alyssa. Así como yo tampoco lo haré —respondió Livia, haciendo que el hombre quedara completamente fuera de sí.
Entre el cansancio y el aturdimiento, Elián simplemente suspiró. Estaba a punto de decir que, en realidad, él no debía hacer nada de lo que ninguna de ellas le dijera que hi