Ambos, la pareja que encabezaban la mafia se miró confundida. Sin embargo, se acercaron para observar lo que Blad señalaba a sus pies. Era una escotilla de acero blando escondida en un falso fondo, sin duda pesada y sin ningún tipo de manilla más que un teclado numérico.
Alyssa levantó una ceja, sorprendida de que algo así hubiese estado escondido en la habitación de su madre todo ese tiempo. Pero supuso que no debía sorprenderla que su padre, siempre precavido, hubiese tenido un plan de rescat