Elián no tenía duda. La había visto hacer cosas más increíbles que esa. Pero él también admitía que la vida eran cosas que ni Alyssa podía controlar. Ella solo podía ejercer la muerte, como un ángel mortífero que venía a traer plagas sobre el pobre pueblo incrédulo.
Así mismo, Elián miró a su espalda. Livia estaba agazapada contra una de las oscuras paredes. Ella tenía sus rodillas contra su pecho, donde arrullaba por completo a su pequeña bebé. Elián sabía que no tenía autorización para abrir