Congelada en su lugar, Alyssa había soltado de forma inconsciente a Elián y solo miraba a su madre arrodillada en el suelo. Alyssa podía sentía su propia sangre drenarse de su cuerpo, su fuerza sucumbir y, literalmente, sentir su corazón rasgarse como una tela. No había sabido qué tan cierto era el dicho de los 'corazones rotos' hasta ese momento, donde Alyssa había confirmado que era posible sentir tu pecho partirse de tal manera.
Con un paso dudoso, Alyssa se acercó a su madre, viendo como el