—Creí que no vendrías —respondió Alessandro finalmente. Alyssa se había fijado que él mantenía una pequeña arma plateada con mango de cuero en sus manos. Cuando él bajó su cabeza, su cabello sucio y grasiento cayó sobre su rostro. Él agitó la pistola en sus manos, alertando a Eros a colocar suave y disimuladamente a Alyssa tras él—. Yo no lo hubiese hecho, si fuera tú. Después de tantos años de amenazas, torturas y venganzas, no creí que Emma fuese...
—No vine por el funeral, eso es cierto —Ero