—Feliz aniversario, mi amor —la vida era un vaivén de emociones, Alyssa había descubierto eso a la corta edad de veintitrés años.
Después de lo que pareció el peor medio año de toda su vida, huir con Eros a Rumania por seis meses más le había dado la paz que ella tanto había anhelado. Claro, aún quedaban muchos clavos sueltos, muchos nudos que desatar y miles de misterios que resolver. Entre ellos, Alyssa estaba segura que en algún momento tendría que darle la cara a su familia, pero lo que se