Eros le sonrió muy suavemente a Alyssa—. Lo sé. Si algo te hubiese pasado, yo no me lo hubiese perdonado.
Alyssa bajó su mirada. Desde que ella y Eros eran más personales, más intímos en su trato, ese siempre fue su temor. Ella conocía los sentimientos de Eros hacia ella, desde siempre había sido evidente del deseo de él a protegerla sobre todas las cosas. Y, siendo la profesión de ambos tan evidentemente peligrosa y riesgosa, que Eros sintiese que sería su culpa si algo le pasaba a Alyssa, era