—No sabía que tenías un hermano. —Sam ve extrañada a Esteban.
—Hay muchas cosas que no sabes y nunca sabrás de mí por tu capricho de estar con el idiota este. —Le guiña el ojo a Sam y Alessandro se interpone para cubrirla.
—¡Contrólate! —dice molesto y amenazador—. ¡Nos vamos! Fue un gusto Tony. —Le da media sonrisa al pequeño y este los abraza.
—¡Igual! —Se despegan del abrazo y se van.
Alessandro halaba el brazo de Sam por el parque, estaba furioso, pero ella se soltó de él.
—¿Qué te pasa? —S