Levanto a Sam, apago mi cigarro y lo echa en el cenícero, luego me levanta y pongo a Sam delante de mí, la abrazo por la cintura y caminamos juntos hacia la cocina.
—¡Suerte! Espero que usen los ingredientes adecuados para su comida, no queremos que nos den una sorpresa —dice Agustín antes de irnos.
Yo solo me reí, debe estar un poco celoso, él quisiera estar así con su novia y me parece raro porque Lourdes es caliente, no sé porque andan así, tal vez ya se aburrieron del otro. Yo jamás me ab