—Pero vas a tratar, ¿Verdad hijo? Para que ella pueda disfrutar sus vacaciones como se debe. —Antonella niega su cabeza en forma de desaprobación y Ale se ha ofendido.
—¿Qué? Lo dices como si yo tuviera la culpa, ¿Acaso yo no la dejo ni caminar? —Sam lo golpea levemente con su codo y Antonella arquea su ceja. No era un buen tema como para hablarlo al frente de su madre.
—Te espero en el toldo Sam, ahí estaremos las madres. —Da media sonrisa y se va.
—¡Alessandro! —Ella lo regaña por lo de hace