—Ok, quisiera proponerte algo. —Ella le presta atención y espera que suelte posiblemente una idea loca—. Usa los gorros ridículos que tienen una sombrilla, buscas ese libro, te acuestas sobre mí mientras lees el libro, así estaremos juntos, yo solo quiero relajarme y no hay nada mejor conseguirlo que contigo cerca. —Ella se ríe.
—Estaríamos muy cerca, además, eres muy cruel, quieres que use un sobrero ridículo, ¿No tenías otra mejor forma de humillar al gorro? —bromea y lo hace reír.
—Es que no