—Claro que sí, nunca te he visto con un traje, pero seguramente te debe quedar muy sexy. —Le guiña el ojo, muy coqueta.
—Otra provocación más y me veré obligado a cogerte aquí mismo. —Ella arquea una ceja divertida.
—¿Y qué te lo impide? —Él la ve levemente sorprendido.
—Tú privacidad y respetarte en público. —Besa sus labios, se separa de ella, toma su mano y vuelven a su camino.
Ale la guía hasta uno de sus yates y no estaba demás saber que es de él, aquel yate s elegante y con nombre «La Non