—No seas dura contigo misma, amor, yo te ayudaré, no es tan difícil, pero lo entiendo, anda hacer las palomitas de maíz.
Ella se voltea y él le da una nalgada antes de que se vaya al otro lado de la cocina para buscar en los gabinetes la bolsa de palomitas de maíz.
Él admira su silueta por un largo rato observando su trasero mientras se muerde el labio, ella saca la bolsa del gabinete y camina hasta el microondas para meterlas ahí, él deja todo como está y se pone detrás de ella, la toma por la