La imagen de Klifor y Charles riendo juntos, cómplices, se grabó a fuego en mi mente, anulando todo lo demás. La culpa se transformó en una ira glacial y letal. Ya no era un nudo en el estómago; era una hoja afilada que me exigía acción.
Esos hijos de puta se estuvieron burlando de mí, haciéndome jugar este juego como si fuera un peón mientras que ellos se reían pensando que me tenían dominado. Me estuvieron llevando y trayendo, haciéndome escoger entre dos bandos y todo para que los dos fuera