••Narra Frederick••
Los minutos se arrastraban como alquitrán fuera del juzgado. Cada latido de mi corazón era un recordatorio del tiempo perdido, de un año entero de mi vida dedicado a una venganza que, ahora sabía, se había construido sobre una mentira. La culpa era un peso físico, un nudo de plomo en el estómago que me hundía en el banco de madera.
Había encerrado a un hombre inocente.
Klifor Darclen podía ser un arrogante, un rival despiadado en los negocios, pero no era el criminal que