••Narra Frederick••
El galpón olía a sangre seca y miedo. Mis zapatos resonaban contra el piso de concreto mientras avanzaba hacia donde tenían a Travis, esposado a una silla de metal. No llevaba camisa, solo un vendaje que estaba manchado de rojo. Yo mismo ordené que lo curarán, ya que no podía permitir que muriera sin verlo a los ojos. Necesitaba ver cómo gritaba y suplicaba por vivir.
—Lancaster —Travis levantó la cabeza con una sonrisa torcida. A pesar de la situación, actuaba como si todo