Mi pierna había desarrollado un tic nervioso al estar sentada en uno de los bancos de madera fuera del juzgado. Mis emociones estaban a tope, quería culpar al embarazo, pero yo sabía que era por el futuro de mi papá.
Esta podría ser la última oportunidad que tiene para ser libre. Debíamos ganar. Y de eso se encargaría Julián, quién era uno de los más prestigiosos abogados de la ciudad. Tenía fe en sus habilidades.
Hoy expondrían las pruebas, después, comenzarían a deliberar y eso es lo que