Capítulo 114: Los latidos del bebé.
El motor del auto rugía mientras atravesábamos las calles de la ciudad, pero el sonido palidecía en comparación con el latido acelerado de mi corazón. El dolor en mi costado no cedía, pero ahora tenía otra sensación punzante: la de Frederick respirando contra mi cabello, su mano que no abandonaba mi vientre.
Sentía tanto enojo porque me mintió y ocultó el embarazo. Pero me aliviaba saber que había aceptado a mi bebé muchísimo antes de que siquiera yo supiera que existía. No lo podía negar, mi