Capítulo 113: Todo lo tuyo es mío.
No, esto debía ser un sueño, una alucinación de mi propio dolor y mi estrés. Pero por más que parpadeaba, la imagen no se esfumaba.
—Frederick —susurré, incapaz de creer lo que estaba viendo.
¿Cómo me había encontrado? ¿Cómo había llegado hasta acá? ¿Y Willy?
Me senté en la cama en un movimiento rápido, sintiendo como el dolor me impulsaba a querer doblarme nuevamente. Y aún así, mis manos no fueron a mi costado, sino a mi vientre, como si mi instinto se moviera más rápido que mi cerebro.
T