51.
RAQUEL
El ruido del lugar me atraviesa la cabeza como un zumbido constante. Platos, vasos, risas forzadas, órdenes gritadas desde la cocina. Este no es el trabajo que imaginé para mí, pero es el único que conseguí después de que mi nombre quedó manchado, después de que ser la amante se volvió lo único que muchos ven cuando me miran.
Me muevo entre las mesas con los patines puestos, sosteniendo la bandeja con cuidado, aunque el cuerpo ya me pesa distinto. El vientre tira, se siente más present