50.
MICHAEL
No sé en qué momento exacto decido quedarme.
Solo sé que no me voy.
Las horas pasan lentas, espesas, como si el pasillo del edificio se hubiera convertido en un espacio fuera del tiempo. Me siento primero contra la pared, con la espalda apoyada en la puerta que ella cerró en mi cara. Esa misma puerta detrás de la cual está Raquel… y mis hijos. Pensarlo así todavía me sacude el pecho.
Escucho movimientos al principio. Pasos. El roce de algo cayendo. Luego nada. Silencio absoluto.
Me dig